La pendiente de los caminos.

La pendiente de una cuesta se mide en porcentaje. Entre topógrafos la pendiente son los metros que se suben verticalmente al recorrer 100 metros horizontales, es decir, cuando la proyección horizontal del recorrido es de 100 metros. En el applet este porcentaje está ilustrado por el triángulo naranja. El triángulo amarillo en cambio ilustra la pendiente que se obtendría si el porcentaje fuese medido como los metros que se suben al recorrer 100 metros por la pendiente.

Como puede apreciarse, para porcentajes menores del 40% la diferencia en ambos sistemas de medición es mínima, lo cual explica porqué no se hace mucho énfasis en precisar la definición de pendiente de una cuesta. Las diferencias importantes sólo aparecen en pendientes mayores del 40% que son inexistentes en las carreteras y muy poco frecuentes en los caminos de montaña.

Moviendo la barra de desplazamiento el lector puede comprobar que si la pendiente es del 30% la inclinación es de 17°, si la pendiente es del 45% la inclinación es de 25°, si la pendiente es del 60% la inclinación es de 31° y si la pendiente es del 100% la inclinación es de 45°.

Según el sistema de los topógrafos puede haber pendientes de más del 100%, y una inclinación de 90° correspondería a una pendiente infinita.

Un ciclista, un corredor e incluso un corredor de montaña, tienen que lidiar con pendientes relativamente pequeñas en general menores del 30% (17°) así que da igual si las mide sobre el desplazamiento horizontal o sobre el camino. Es imposible correr continuamente por más de unos pocos segundos en una pendiente de más del 30%. Las cuestas míticas como el Angliru llegan a tener pendientes del 25% pero nunca más del 30%.

Sólo los montañistas y en especial los escaladores tienen que lidiar con pendientes mayores del 30%. Entre el 30% y el 60% se puede caminar, pero en pendientes de más del 60%, si no hay escalones, es necesario usar crampones, piolet o agarrase con las manos.